sábado, 12 de marzo de 2011

Japón está destrozado


Foto: Con mi familia de Japón Mi suegro Shigeo, mi mujer Mariko, mi cuñada Kumiko, mi suegra Yukiko y yo en Tokio

Estoy viviendo hoy 11 de septiembre un turbulento día, nunca mejor dicho. Hoy la tragedia ha invadido Japón. Varios terremotos están en este momento ocurriendo allí. Lo estoy siguiendo en directo a través de la NHK por Internet.

El panorama, las imágenes son desoladoras. La gente atrapada, pueblos desaparecidos, barcos en la carretera, pueblos ardiendo, una central nuclear suministradora de electricidad paralizada, zonas evacuadas, personas a la intemperie con mucho frío en las calles y por si fuera poco, ahora ha empezado a nevar en Japón.

La comunicación telefónica es difícil, pues las líneas están colapsadas. Todo el escenario es muy desolador, y desde la distancia, la incertidumbre trata de paralizarte, aunque la razón pide paciencia, una espera, hasta tener más información.

“Japón está destrozado” me dice mi mujer en este mismo momento, con lágrimas en los ojos. Asiento en silencio, es el único gesto que nace de mi corazón mientras pienso para mis adentros los miles de muertos y de familias destrozadas que sufren y que piden que ojala toda esta tragedia acabe pronto. Suena otra señal en la televisión, es una señal que avisa de otro terremoto… más muertos, más familias destrozadas, más corazones desolados, llorosos…

Tengo familia allí en Japón, afortunadamente por el momento están bien. El teléfono no para de sonar, son los amigos y amigas preguntándonos a mi mujer y a mi si todos se encuentran bien, si nosotros estamos bien. Gracias a tod@s los que llamáis preguntando por mis familiares.

Japón está destrozada, familias enteras, el pueblo entero está destrozado. ojala esto acabe pronto. Gambate Japón. Mucho ánimo y mucha fuerza.




jueves, 10 de marzo de 2011

valores y deseos


© Amancio Guillén


En la elecciones que realizamos en el día a día es dónde manifestamos nuestra personalidad. Nuestras elecciones muchas veces nos delatan, ya que cualquier elección, siempre la tomamos, sepámoslo o no, desde nuestros deseos o desde nuestra escala de valores.


Podemos ser conscientes al mismo tiempo de tomar una decisión de los caminos que se presentan ante nosotros. Unos nos llevarán a unos parajes desolados y otros a playas y montañas soleadas, todo será cuestión de tiempo.


Los caminos están ahí y nosotros querámoslo o no, seamos conscientes o no, deberemos transitar por alguno de ellos y esa elección será la constatación de nuestro deseo en ese momento determinado, en ese punto de nuestra vida.


¿Cómo elegir? ¿Cuál es el mejor camino a seguir? ¿Cómo sabremos a posteriori si nuestro paseo por ese sendero será el idóneo?. Que nadie que lea esto espere que yo ilumine con mis palabras el sendero de la libertad que habita en cada uno de nosotros. Solamente intentaré hacer una distinción entre lo que podemos desear y lo que podemos valorar, y a raíz de ahí que cada cual decida.


Las cosas que nos rodean a ti y a mi, tienen valores. Los valores curiosamente no se ven, los valores valen, pero no se ven. Pondré un ejemplo con la comida para que se vea más claro.


Imagínate junto a una tarta de chocolate y una ensalada. Bien, aquí hay un momento tentador, un momento para ponernos a prueba, para la decisión. ¿Cómo elegirás? ¿Te comerás la tarta o la ensalada?. Estoy casi seguro la mayoría optaría por la tarta, yo incluido. Pero, pensemos lentamente, ¿que tiene más valor en términos de salud, la tarta o la ensalada?. Nadie negará que la ensalada tiene más valor, es más saludable que la tarta. Es decir, no estamos hablando de que como a mi me gusta la tarta la valoro más subjetivamente sino que, al margen de mi gusto personal, de mi subjetividad, he de admitir que la ensalada en términos de salubridad, vale más que la tarta de chocolate.


Así, tenemos que, independientemente de gustos personales, de subjetividades, nos empezamos a dar cuenta, si hemos seguido el razonamiento atentamente, que lo que nos gusta en la vida no es necesariamente lo que tiene más valor, simplemente por el hecho de que nos guste, sino que nos gusta lo que más deseamos, no necesariamente lo que más valoramos.


Entonces y para dejar que esta idea repose en tu interior, si libremente te parece sensata y la aceptas, empieza a curiosear en tu mundo. Puedes empezar con cosas muy cercanas y cotidianas, no hace falta irse muy lejos. ¿Qué valoras en las personas que te rodean? ¿Qué valoras en la música que escuchas? ¿Valoras o solo deseas? ¿Eres consciente de la diferencia entre tus deseos y los valores de lo que deseas? ¿Deseas que te valoren o tu vales independientemente de que te deseen o no?…



miércoles, 9 de marzo de 2011

Con Josep Pons y Mauricio Sotelo


Esta noche estuve cenando en un céntrico restaurante madrileño con el Maestro Josep Pons y con el Maestro Mauricio Sotelo. Da gusto compartir tiempo con los amigos. Son gente estupenda, inteligente y con la cual siempre es un placer estar. Hablamos de proyectos y también de música, por supuesto.



Foto: Con el Maestro Josep Pons


En esta foto, el Maestro Josep Pons y yo, estamos comentando partes del Concierto de Aranjuez, que él ya ha dirigido en muchas ocasiones. Con él también voy a interpretar el Concierto de Aranjuez con la Orquesta Staatskapelle Dresden (Orquesta Estatal Sajona de Dresden) en junio de este año en Alemania. Para mi un honor, por supuesto.



Foto: Con el Maestro Mauricio Sotelo


En esta otra foto estoy con el Maestro Mauricio Sotelo hablando de proyectos. Uno en especial del que hablamos es del homenaje que le haremos a nuestro querido amigo tristemente fallecido, el Maestro Enrique Morente, en Junio también de este año en el Teatro Real de Madrid.


Fue un gustazo veos y pasar un maravilloso ratito juntos. Este domingo nos volveremos a ver. Hasta entonces, un fuerte abrazo a los dos.



martes, 8 de marzo de 2011

Santísima Trinidad del Flamenco

© Amancio Guillén

La enseñanza del flamenco está más raquítica que nunca. Aunque se tenga mucha más información que en épocas anteriores. Voy a exponer mi punto de vista para señalar las carencias y las tergiversaciones a las que el flamenco está sometido en su contexto académico y por supuesto, las consecuencias que esa forma de actuar provocará en el futuro, sino lo está provocando ya.


Para empezar diré que en el panorama actual y desde mi perspectiva como profesional del flamenco y como músico de formación académica, la enseñanza en la mayoría de centros oficiales es muy parcial. Entiendo parcial en el sentido de que el flamenco se compone de tres formas de interpretación: El Cante, El Baile y La Guitarra Flamenca.


Esas tres formas están interconectadas, es decir, no se concibe ser un cantaor y no saber cantar para baile, o ser una bailaora y no saber cuando empieza y acaba una letra o la falseta de un guitarrista. Así como un guitarrista debe saber acompañar tanto al cante como al baile, antes de ser un solista.


No podemos olvidar que El Flamenco es un arte de un conjunto de estos tres elementos. Cada parte debe conocer bien a las demás. Lo ideal sería enseñar estas tres vertientes del flamenco conjuntamente en las escuelas de música, pero aún queda mucho para sistematizarlo. Es fácil decirlo pero no es tan fácil crear un sistema de enseñanza.


Desde mi punto de vista, a un alumno de guitarra flamenca, no le basta con estudiar y memorizar unos cuantos solos de guitarra flamenca. Tiene que saber cómo acompañar al cante, cómo, cuando y porqué respira un cantaor en determinada frase, que tipo de falseta y qué longitud ha de tener esa falseta y en qué momento, tiene que saber dónde hay que tocar más falsetas para baile y cuándo tiene que meter más ritmo, cómo seguir la subida de tiempo cuando una bailaora lo marca con los pies, cuando marca las llamadas, los cierres, el silencio, la escobilla, etc etc…, y estoy hablando solamente de la superficie, porque aún hay muchísimo más en la música flamenca.


Es cierto, que hoy día, la mayoría de los espectáculos de flamenco en los Teatros están todos “montados”. Es decir, cada vez se tocan las mismas falsetas, se cantan las mismas letras y se baila la misma coreografía en un espectáculo. Esto es porque los artistas han buscado y rebuscado efectos y sentidos artísticos, y están ofreciendo la “mejor versión” de esa representación. Pero esto no es razón ni excusa para que los estudiantes piensen que “voy a interpretar los espectáculos montados, así que no necesito saber las demás partes, no necesito conocer la base del flamenco”. No, No. No olvidéis que todos esos compañeros míos profesionales, también saben esas tres formas de hacer flamenco en el fondo. Por eso se permiten hacer una obras artísticas “montadas”. Pero después, nunca antes, nunca sin haber conocido primero la base, toda la estructura, todo el lenguaje flamenco.


Hay una anécdota muy interesante que me comentó el Maestro Paco de Lucía en su día.


Paco cuando era joven, iba a acompañar por primera vez al Maestro Antonio El Bailarín. No hubo ensayos, no hubo ni siquiera conversación con el maestro sobre qué iba a bailar. El joven Paco de Lucía, antes de salir al escenario, le preguntó a Antonio El Bailarín “Maestro, ¿qué falseta le toco?” “Toca la que quieras! Voy a bailar sobre lo que toques! No te preocupes por nada”. Y Paco tocó lo que le pareció bien, y Antonio El Bailarín bailó fenomenalmente sobre lo que escuchó. Me dijo Paco “Él sí que sabía!”.


Esto es el flamenco! No sé si en un futuro, el flamenco podrá contar con algún tipo de enseñanza para poder aprender ese conjunto de sus tres importantísimas facetas de alguna manera. Pero mientras tanto, los aprendices no deben olvidar lo esencial del flamenco. Santísima Trinidad… o en este caso Flamenquísima Trinidad.



lunes, 7 de marzo de 2011

Libertad y composición musical


Foto: Tocando la guitarra en mi casa


En nuestra sociedad se habla mucho de libertad. Libertad. Suena muy bonito. Parece que bajo esta palabra, se puede hacer cualquier cosa. Pero en realidad, no es así.

Estos días, a parte de trabajar y estudiar la interpretación del Concierto de Aranjuez, he empezado a componer mi música flamenca para mi nuevo disco flamenco. Aun estoy en la etapa de crear ideas, decidir qué palos flamencos voy a incluir en ese nuevo disco, etc. Estoy haciendo bocetos, aunque el concepto del disco ya “suena” en mi cabeza.

Cuando la gente en general piensa en la música, piensa que la creatividad es un campo “indefinido“ y totalmente “subjetivo. Todo lo que puede pasar por la mente creadora es valido. Pero personalmente yo no pienso así.

No debemos ignorar que la creación se realiza en un contexto musical y por tanto, está soportada por unas reglas de estilo y forma. Nadie crea en el vacío, en la nada, porque la primera inspiración no es la idea musical en sí necesariamente, sino el contexto en el cual esa idea va a cobrar vida. Es decir, un creador, un músico, se puede inspirar en primer lugar en la forma musical antes que en una idea musical, por ejemplo en una Solea o una Bulería.

Y cuando queremos darle vida a una idea musical en un contexto determinado, hemos de tener muy claro que ese contexto tiene unas reglas y quien se las salta está infringiendo una ley musical, al igual que el conductor que se salta un semáforo en rojo está infringiendo una ley social.

¿Podemos componer libremente? La respuesta es “Sí” y “No” al mismo tiempo. Para componer una Soleá, hay que saber que esta tiene un compás de 12 tiempos, en tono de Mi frigio (dórico para algunos), y hay que considerar la velocidad adecuada. Esto ya son “reglas” para componer una Soleá, pero lo complejo de considerar es que las reglas explícitas no son los únicos valores visibles y determinantes. Hay algo más que eso. Y lamentablemente, esto que no es explícito sino que está implícito en la forma musical, es intrínseco al estilo, es su carne y sangre, no está escrito en ninguna parte. Es algo que tenemos que adquirirlo durante años de experiencia: su carácter.

¿Será ahora que para algunos la moda ahora es ir contra las reglas sin conocerlas? ¿será que hemos dejado de ser conscientes de nuestra propia consciencia al elegir? Y si no somos conscientes de nuestras elecciones ¿Quién guía nuestro criterio? ¿Somos nosotros o es nuestra vida inconsciente condicionada por la sociedad y las modas? ¿Quiénes somos en realidad para presentir que somos tan libres? …